- Me llamo Ana.
- Lau, ¿me pasas la crema?
- ¿Ana o Laura?- Preguntó con cara de desconcierto.
- Ana Laura, pero llámame Laura, así mejor para todos.
Con el pelo entre los ojos y la nariz, sumamente quemado por el sol del verano y la piel cubierta de crema solar, clavó sus intrigantes ojos azules sobre los oponentes ojos almendrados y caramelizados. Sonrió, y continuó explicando la relación de las mareas y las corrientes. Tras una pausa, breve y pretenciosa, se volvió con cara de acierto y sentenció:
- Tienes cara de llamarte Julia.
- Lau, ¿me pasas la crema?
- ¿Ana o Laura?- Preguntó con cara de desconcierto.
- Ana Laura, pero llámame Laura, así mejor para todos.
Con el pelo entre los ojos y la nariz, sumamente quemado por el sol del verano y la piel cubierta de crema solar, clavó sus intrigantes ojos azules sobre los oponentes ojos almendrados y caramelizados. Sonrió, y continuó explicando la relación de las mareas y las corrientes. Tras una pausa, breve y pretenciosa, se volvió con cara de acierto y sentenció:
- Tienes cara de llamarte Julia.